Pagas por el envase

Nunca he sido consumidor compulsivo de agua mineral.

Ignoro si los gobiernos introducen en el agua corriente sustancias cancerígenas o manipuladoras de mentes, pero me da lo mismo.

Es uno de esos temas por los que creo que no merece la pena comerse el tarro ni gastar un dinero al año por beber solo Fontvella o Lanjaron.

Es mucho más rentable llevar una dieta sana.

Pero hay personas que no piensan como yo, y si no consumen agua mineral incluso para hervirla, podrían no ver salir el Sol mañana.

Una de ellas es la mujer con la que convivo.

Así que en mi casa tiene que entrar un paquete de agua mineral cada semana. 

Cada vez que me acerco al estante del supermercado y veo las diferentes marcas de agua mineral pienso lo mismo:

  • 0,42 céntimos la botella en pack de seis.
  • 0,50 céntimos.
  • 0,63 céntimos.
  • 0,75 céntimos.
  • 0,90 céntimos.

Apuesto a que la gran mayoría no sabría distinguir qué agua está bebiendo.

Y, si te fijas, al final los céntimos de diferencia los estás pagando en la calidad de la botella de la marca.

No por el agua.

Por cómo de buena es la botella: de cristal, de plástico, con forma de Elsa o Iron Man, rosa, amarilla, dura, blanda.

También pasa con la lejía.

Se trata de un compuesto químico que, por seguridad, debe ser exactamente igual siempre.

Pero hay lejías de muy diversos precios y que se anuncian como más premium que otras: fórmula mejorada, más limpio, huele mejor…

Con mejores botellas, una etiqueta con una mascota, un sistema de taponado más seguro…

También pasa con las webs.

Se tiende a pagar más por una página con 17 efectos de última generación, 4 sliders, 18 galerías de fotos y un botón para que te contacten por whatsapp. Para que al final nadie se lea lo que pone y pinchen en el botón para enviar wasaps directamente.

Al final la página no es más que una tarjeta de visita muy cara, con textos que no sirven, y que no transmite ningún mensaje útil.

También pasa con el copy

La parte física, la carcasa, la carrocería, los materiales… todo eso solo debe estar para envolver los textos con los que verdaderamente vendes.

Así puedes cobrar más por una botella.

Por una web.

O por lo que quieras.

Si lo sabes vender.

Eso sí, mete dentro una lejía que no es lejía, y nadie volverá a comprar tu marca.

Aunque se queden con una bonita botella de plástico que huele muy bien.

Pon texto que no sirve para nada en tu web y…

Bueno, ya lo pillas.

Por eso prefiero hacerlas así:

Páginas web para gente que escribe mucho.

Rafa.

Deja un comentario